En muchas ocasiones hemos visto algún perro abandonado en la calle víctima de maltrato,
esta situación le tocó vivir a Paquito, un can que luego de una indescriptible odisea fue
rescatado y recibió tratamiento gracias a que consiguió un hogar.
Tiempo atrás, recuerdo que en un paseo en el vehículo de mis padres, estuvimos a punto de
arrollarlo. Paquito yacía en el abandono y crueldad de las frías calles de la urbe.
Tambaleando había logrado burlar los designios de la muerte para llegar al filo de una de
las veredas en la Cuarto Centenario, salvándose de correr con un triste destino bajo los
neumáticos de otros automóviles.
Fue ahí cuando la lección más grande de sabiduría, humildad y compasión que he recibido
en mi vida, me la dieron mi padres; ellos decidieron regresar, aunque con el sentir que
embargaba su pecho, de que probablemente ya no lo encontrarían o apreciarían el fatal
cuadro de su muerte.
Al regresar, una pareja de jóvenes colegiales se encontraba observándolo, quizás con pena
de verlo en un estado tan deprimente. Papá miró fijamente a mi madre y sin necesidad de
mencionar una sola palabra, la armonía de su corazón se conjugó para indicarles que debían
brindarle un hogar, nuestro hogar. Por la deplorable condición de Paquito no se arriesgaron
a hacer contacto con su piel directamente, por lo que fundas y franelas se convirtieron en la
protección para levantar esa alma que con su tierna mirada reflejaba miedo y a la vez
agradecimiento.
Cuando lo vi, sentí impotencia, me provocó un nudo en la garganta, quería salvarlo. Lo más
probable es que era la primera vez que sintió amor desde que había nacido, pues era un
cachorrito de no más de dos meses y que la sarna había invadido su cuerpecito pequeño y
delgado casi en su totalidad.
El olor que emanaba era muy fuerte, le conseguí un cartón y un trapo caliente para que
lograra abrigarse, pues no tenía pelo, debido a la afección en su piel y aunque hervía en
fiebre, necesitaba sentir abrigo.
No había probado comida quien sabe en qué tiempo. Al poco rato lo llevé a una veterinaria,
lo atendieron muy bien y me gasté todo lo que tenía en la consulta, exámenes y comida. El
tratamiento recomendado era un tanto costoso considerando el tiempo que iba a tener como
recuperación. Pero tocaba hacer un esfuerzo, al menos la vocecita en mi interior me lo
decía a gritos.
Necesitaba ayuda y así fue, recibí apoyo de algunos amigos que se preocuparon por el
estado del cachorrito, inclusive solicité un hogar para él, pues nosotros no podíamos
hacernos cargo, tenemos 3 perros. Pero, sobre todo, el impedimento era el espacio y el
riesgo de exposición que teníamos con el cachorrito.

Dicen que cuando bautizas a un perrito de la calle inmediatamente es tuyo y se quedará a tu
lado, y así fue. Lo llamamos Paquito y desde ese momento no pudimos dejarlo ir, sentimos
responsabilidad, pero sobre todo compromiso con ese ser tan pequeñito y tan vulnerable,
que con su mirada suplicaba ayuda.
No tienen idea de la mejoría que ha tenido, por un momento pensamos que ya no se curaría,
pues tenía recaídas, pero todo fue cuestión de tiempo, cuidado y de mucho amor. Ahora
mismo es el perrito más loco de todos los ángeles sin alas que llenan de ladridos nuestro
hogar. Y no causan ruido, de ninguna manera, cuando me siento sola, su saludo se
convierte en la melodía que acurruca mi corazón.
Los perros son indudablemente una fuente de oxitocina o también conocida como hormona
del amor, sienten lo que sentimos, se emocionan tanto como nosotros al verlos, son
protectores y tan fieles como sólo ellos pueden serlo. Se dice que el amor con amor se paga
y ellos lo hacen muy bien. Han pasado 5 meses y podemos decir que Paquito ya casi está en
su 100%.
Es complicado, pero si nos lo proponemos, podemos ser quienes trasformen la vida de seres
tan nobles que por vicisitudes del destino, viven una realidad que no pidieron, una condena
que los atormenta y un desprecio que no merecen. Si me preguntan si el amor a primera
vista existe: pues les diré que sí, que sí existe y a diario me enamora más con su cariño que
no espera nada a cambio.

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